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Qué fotos poner en vuestra web de boda

Cámara de cine vintage sobre una estantería de madera con luces desenfocadas al fondo

Las fotos son lo que convierte una web de boda en vuestra web de boda. El mismo diseño, con buenas fotos, emociona; con fotos malas o sin fotos, parece una plantilla sin estrenar. La parte buena: no necesitáis muchas —media docena bien elegidas bastan— ni un equipo profesional. Necesitáis criterio, y eso es justo lo que va a daros este artículo.

¿Preboda sí o no?

La sesión de preboda —una o dos horas con fotógrafo, semanas antes de la boda— es la fuente ideal de material: fotos actuales, con luz cuidada y las dos personas cómodas ante la cámara (que es una habilidad que se entrena, y por eso muchos fotógrafos la incluyen en el pack: les sirve de ensayo con vosotros).

¿Merece la pena pagarla aparte si no viene incluida? Depende de vuestro archivo. Si tenéis fotos juntos que os gustan, no es imprescindible. Si al buscar descubrís que todas vuestras fotos de pareja son selfies con la cara cortada o capturas de hace seis años, la preboda es la solución más eficiente: de una sesión salen la foto de portada, las de las secciones y hasta la del “guardad la fecha”.

Fotos de móvil que sí funcionan

Un móvil moderno hace fotos técnicamente sobradas para una web. Los problemas nunca son de cámara, son de elección. Funcionan:

Y una advertencia con los filtros: la web entera debería tener fotos con un tono coherente. Mezclar una foto muy saturada, otra en blanco y negro y otra con filtro vintage da sensación de collage. Elegid un estilo y aplicadlo a todas.

Con vuestras fotos elegidas, montar la web es lo fácil: subidlas, colocadlas y ved el resultado al momento.

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Derechos de imagen: dos minutos que evitan disgustos

Dos frentes que conviene tener claros:

Lo que no debéis usar jamás: fotos de bancos de imágenes de “parejas genéricas”. Se detectan a la legua y transmiten justo lo contrario que buscáis.

Colocarlas una a una, entre secciones

El error de manual es volcar 30 fotos en una galería en cuadrícula al final de la página. Nadie las mira y la web pesa el triple. El truco que usan las webs con aire editorial —el de revista bien maquetada— es el contrario: pocas fotos, grandes, colocadas de una en una entre las secciones.

La lógica es de ritmo: bloque de contenido, respiro visual, bloque de contenido. Tras el horario, una foto vuestra a lo ancho; entre el mapa y el formulario, otra. Cada imagen gana protagonismo porque no compite con ninguna, y de paso hace que las secciones largas se lean sin fatiga. Con 4 o 6 fotos bien situadas, la página entera parece diseñada a medida; es uno de los recursos que más juego dan de nuestras ideas para la página web de la boda.

La selección final

Un buen reparto para una web completa: 1 foto de portada (la mejor, horizontal, con aire para el texto), 3–5 fotos intercaladas entre secciones, y como mucho una minigalería de 6 si queréis contar vuestra historia. Antes de publicar, abrid la web en el móvil: si alguna foto sale borrosa, cortada o tarda en cargar, fuera. Mejor cinco fotos impecables que veinte regulares: en las webs de boda, como en los álbumes, la selección es el estilo.

Crear y previsualizar vuestra invitación con RSVP es gratis, sin tarjeta y sin límite de tiempo — solo pagáis 49 € al publicarla.

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