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Cómo mantener privada vuestra web de boda

Llaves colgando de la cerradura de una puerta de madera

Una web de boda reúne datos que no publicaríais en un tablón de anuncios: vuestros nombres completos, la fecha y hora exactas en que vuestra casa estará vacía, la dirección del banquete, fotos personales y, a través del RSVP, alergias y teléfonos de vuestros invitados. No hace falta ponerse paranoicos, pero sí entender las tres capas de privacidad que existen y decidir cuáles queréis.

Capa 1: el enlace solo lo tiene quien vosotros queráis

La base de todo: vuestra web no está enlazada desde ningún sitio público. No aparece en un directorio, no la comparte el restaurante, no está en vuestras redes. Solo llega a quien recibe el enlace de vuestra mano, normalmente por WhatsApp.

Esto ya filtra al 99 % del mundo, con un matiz importante: los enlaces se reenvían. La invitación que mandáis a vuestra tía puede acabar en el grupo familiar de 40 personas, y de ahí donde sea. Por eso conviene acompañar el envío de una nota clara si la boda tiene lista cerrada: “esta invitación es personal”. En nuestro artículo sobre protocolo de invitaciones por WhatsApp contamos cómo pedirlo sin sonar bordes.

Capa 2: que Google no la encuentre (noindex)

Aunque nadie publique vuestro enlace, los buscadores rastrean la web constantemente. Si vuestra página no se protege, buscar vuestros nombres podría mostrar la boda a cualquiera: compañeros de trabajo, ex parejas, desconocidos.

La solución técnica se llama noindex: una etiqueta invisible que le dice a Google y compañía “esta página no debe aparecer en resultados de búsqueda”. No cambia nada para vuestros invitados —la web funciona exactamente igual— pero os saca del escaparate público. Si usáis una plataforma de invitaciones, comprobad que lo aplica por defecto; si os hicisteis la web por vuestra cuenta, añadidlo antes de compartir el enlace.

Ojo: noindex evita salir en Google, pero no impide entrar a quien tenga la URL. Para eso está la tercera capa.

En Enlázate cada invitación se publica sin indexar y con código de acceso opcional, sin configurar nada.

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Capa 3: código de acceso

Es el equivalente digital de la llave: quien abre el enlace ve una pantalla que pide un código antes de mostrar nada. Sin el código no hay nombres, ni fecha, ni dirección, ni fotos.

¿Cuándo compensa activarlo?

¿Cómo compartir el código sin liar a los invitados? Lo más simple: en el mismo mensaje que el enlace (“para entrar, usad el código MARTAYJAVI”). Un código memorable —vuestros nombres, la fecha— protege igual que uno críptico y evita el 90 % de los “no me funciona”.

Qué ven (y qué no ven) vuestros invitados

La privacidad también funciona hacia dentro. Cosas que vuestros invitados deben poder dar por hechas:

Nuestra recomendación práctica

Para la mayoría de bodas: capa 1 + capa 2 (enlace privado y noindex) es suficiente y no añade ninguna fricción. Añadid la capa 3 (código) si hay fotos íntimas, direcciones particulares o lista estrictamente cerrada. Y sea cual sea la combinación, decidid esto antes de enviar la primera invitación: activar un código cuando la mitad de la familia ya tiene el enlace abierto genera más confusión que seguridad.

La privacidad bien hecha es invisible: vuestros invitados solo notan una invitación bonita que se abre a la primera. Todo lo demás trabaja en silencio.

Crear y previsualizar vuestra invitación con RSVP es gratis, sin tarjeta y sin límite de tiempo — solo pagáis 49 € al publicarla.

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