Cómo elegir el catering de vuestra boda

De todas las decisiones de vuestra boda, esta es la que más notarán los invitados y la que más pesa en la cuenta: el lugar y el catering se llevan casi la mitad del presupuesto. Elegir bien no consiste en encontrar el más barato ni el más gourmet, sino en saber qué estáis comparando. Estos presupuestos se parecen mucho por fuera y muy poco por dentro.
Empezad por el lugar, no por el catering
Muchas fincas y hoteles tienen catering propio o una lista cerrada de proveedores. Antes de enamoraros de una propuesta, preguntad en el lugar de la boda si hay exclusividad, si existe un canon por entrar con un catering de fuera y si la cocina está equipada o el proveedor tendrá que montar una provisional. Esa respuesta puede reducir vuestra lista a dos opciones en un minuto.
Qué incluye de verdad el precio por persona
La cifra grande del presupuesto no significa lo mismo en dos empresas distintas. Pedid siempre el desglose y comprobad estos puntos:
- El aperitivo: cuántas piezas por persona y cuántos puntos de comida en vivo.
- El menú: número de pases, si hay opción de elegir plato principal y qué cuesta un segundo plato alternativo.
- La barra libre: cuántas horas están incluidas, qué marcas entran y a cuánto sale cada hora extra.
- El personal: cuántos camareros por invitado, si el maître está incluido y hasta qué hora se quedan.
- Menús especiales: niños, proveedores (fotógrafo, DJ, wedding planner) y menús adaptados. Se cobran de formas muy distintas según la empresa.
- Menaje, mobiliario y mantelería: si entran o se alquilan aparte.
- El IVA: comprobad si la cifra que os han dicho lo lleva. Es la sorpresa más habitual.
Con esa tabla delante, dos presupuestos que parecían separados por veinte euros por persona pueden acabar empatados, o al revés.
El número exacto de comensales sale de las confirmaciones: recogedlas en una invitación online que se crea gratis y solo se paga al publicarla.
Crear mi invitación gratisElegid formato antes que platos
El estilo de servicio marca el ambiente de la fiesta tanto como la comida:
- Banquete sentado. Lo clásico, el más previsible en tiempos y el que mejor funciona con muchos mayores.
- Cóctel largo de pie. Más ambiente y conversación, más metros cuadrados por invitado y sillas suficientes para quien las necesite.
- Buffet o estaciones. Variedad y ritmo propio, pero cuidado con las colas: preguntad cuántos puntos de servicio habrá.
- Food trucks o cena informal. Estupendo de noche y en exterior; comprobad el plan si llueve o hace demasiado calor.
La prueba de menú: id preparados
La prueba se hace normalmente entre cuatro y seis meses antes, ya con contrato firmado. Para que sirva de algo:
- Preguntad si lo que vais a probar es exactamente lo que se servirá y si el equipo de cocina será el mismo ese día.
- Llevad la lista de alergias e intolerancias que ya tengáis y ved cómo la resuelven: un buen catering propone alternativas concretas, no un “sin problema”.
- Valorad la temperatura y el tiempo, no solo el sabor: un plato excelente que llega frío a la mesa veinte es un plato malo.
- Llevad a alguien más —vuestra madre, un amigo comilón— para tener una segunda opinión que no esté enamorada del sitio.
Las cláusulas que conviene leer dos veces
Antes de firmar, mirad el mínimo de comensales garantizado, la fecha de cierre del número definitivo, qué ocurre si la cifra baja después de esa fecha, la política de cancelación y aplazamiento, y si tienen seguro de responsabilidad civil. Preguntad también quién manda el día de la boda: el nombre y el teléfono del maître que estará allí, no el del comercial que os atendió.
Y guardad un margen: el catering es donde más suelen crecer los extras de última hora —la hora extra de barra, el resopón, los diez invitados que aparecen en la última semana—. Cerrado el número con las confirmaciones en la mano, el resto es disfrutar de la prueba de menú.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto peso tiene el catering en el presupuesto de una boda?
El lugar y el catering juntos se llevan cerca de la mitad del presupuesto total, así que es la decisión que más condiciona todas las demás. Por eso conviene cerrarla pronto y con las cuentas claras.
¿Qué hay que preguntar antes de firmar con un catering?
Qué incluye exactamente el precio por persona, cuántos camareros habrá, cómo se cobran los niños y los proveedores, cuándo se cierra el número definitivo de comensales y qué pasa si el número baja. Esas cinco respuestas explican casi todas las diferencias entre presupuestos.
¿Cuándo se hace la prueba de menú?
Normalmente entre cuatro y seis meses antes, cuando ya hay contrato. Id con hambre, con una lista de dudas y pedid probar los platos que realmente se servirán ese día, no una versión de escaparate.
Crear y previsualizar vuestra invitación con RSVP es gratis, sin tarjeta y sin límite de tiempo — solo pagáis 49 € al publicarla.
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