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Votos matrimoniales personalizados: cómo escribir los vuestros

Una novia con vestido blanco pone el anillo en la mano del novio, de traje oscuro, junto a un ramillete de paniculata con lazo de raso

Hay un momento en la ceremonia en el que todo el mundo deja de mirar el móvil, el fotógrafo se acerca y hasta el abuelo más despistado presta atención: cuando os decís los votos. Escribirlos vosotros mismos da vértigo, pero no hace falta ser poeta. Hace falta ser sinceros, concretos y, sobre todo, prepararlos con tiempo.

Antes de escribir: pactad las reglas

Lo primero no es sentarse a escribir, sino hablar entre vosotros. Acordad tres cosas: la duración, el tono (más emotivo, más divertido o una mezcla) y si vais a compartir el texto antes del día. No hace falta que os leáis los votos, pero sí que estén equilibrados: si uno trae una página y media de lágrimas y el otro tres frases con chiste, el contraste se nota.

Comprobad también que vuestra ceremonia lo permite. En las civiles y las simbólicas hay total libertad; en las religiosas la fórmula suele estar fijada. Si aún estáis decidiendo, repasad los tipos de ceremonia de boda y qué margen deja cada uno.

Cuánto deben durar

La medida que funciona: entre uno y dos minutos por persona, unas 150-250 palabras leídas con calma. Parece poco, pero de pie, emocionados y con todo el mundo mirando, dos minutos se hacen largos. Mejor quedarse con ganas de más que ver a los invitados cambiar el peso de pierna.

Una estructura en cuatro pasos

Casi todos los votos que emocionan siguen este esqueleto:

  1. Apertura: una frase que os sitúe a los dos, dicha mirándoos.
  2. Un recuerdo concreto: cuándo supisteis que era esa persona, un detalle pequeño y verdadero. Una escena vale más que diez adjetivos.
  3. Las promesas: tres o cuatro, mezclando lo grande (“estar en los días malos”) con lo cotidiano (“dejarte siempre el último trozo de tarta”). Lo cotidiano es lo que hace sonreír y lo que la gente recuerda.
  4. El cierre: una frase corta y rotunda que resuma todo. Es lo último que se oye antes de los anillos, así que pulidla bien.

Ejemplos de frases para empezar

Si el folio en blanco os bloquea, arrancad con alguna de estas y hacedla vuestra:

Para que nadie se pierda esas palabras, contad a los invitados la hora y el lugar exactos de la ceremonia en una web clara y bonita.

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Qué evitar

Cómo ensayarlos

Empezad a escribir cuatro o seis semanas antes: un primer borrador, unos días de reposo y una segunda versión con la cabeza fría. Después, leedlos en voz alta varias veces y cronometradlos; las frases que se os traban al decirlas, reescribidlas más cortas.

El día de la boda, llevad los votos impresos en una tarjeta, no en el móvil: queda mejor en las fotos y no depende de la batería. Dadle una copia al oficiante por si acaso. Y al leer, hablad despacio, levantad la vista al final de cada promesa y respirad. Si se os quiebra la voz, no pasa nada: es justo lo que hace bonito el momento. Si os toca también hablar en el banquete, en nuestra guía de discursos de boda tenéis más trucos para los nervios.

En resumen

Pactad duración y tono, escribid con tiempo, contad un recuerdo concreto, prometed cosas reales y cerrad con una frase que se quede. Uno o dos minutos, una tarjeta en la mano y la mirada en la otra persona. No tienen que ser perfectos: tienen que ser vuestros.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto deben durar unos votos matrimoniales personalizados?

Entre uno y dos minutos por persona, que equivalen a unas 150-250 palabras leídas con calma. Es tiempo suficiente para un recuerdo, tres o cuatro promesas y un cierre, sin que la ceremonia se alargue.

¿Hay que enseñarle los votos a la pareja antes de la boda?

No hace falta leerlos juntos, pero sí conviene pactar la duración y el tono para que no os llevéis sorpresas. Lo ideal es que una tercera persona de confianza, como el oficiante, lea ambos textos y confirme que están equilibrados.

¿Se pueden decir votos personalizados en cualquier ceremonia?

En las ceremonias civiles y simbólicas suele haber total libertad. En las religiosas la fórmula del consentimiento suele estar fijada, así que preguntad antes si podéis añadir unas palabras propias en otro momento de la celebración.

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