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Plan B para lluvia en la boda: prepararlo bien sin perder el estilo

Vista desde debajo de un paraguas transparente cubierto de gotas de lluvia

Nadie quiere lluvia el día de su boda, pero la diferencia entre una anécdota simpática y un desastre no la marca el cielo: la marca el plan B. Si está pensado de antemano, la lluvia se convierte en fotos preciosas bajo paraguas; si no, en sillas mojadas y carreras de última hora. Aquí tenéis cómo prepararlo sin que se note que existe.

Un plan B de verdad, no una esperanza

La regla de oro: el plan B tiene que ser un plan que os guste, no un castigo. Si la alternativa cubierta os parece triste, el día que llueva lo pasaréis mal por partida doble. Al elegir el lugar, pedid siempre:

Si os casáis en meses de clima traicionero, este punto pesa aún más: lo contamos en bodas de invierno.

Decidid quién decide (y cuándo)

El error más común no es la falta de plan, sino la falta de decisión. Fijad de antemano:

  1. Una hora límite: por ejemplo, a las 10:00 del día B se mira la previsión y se decide. Sin vueltas atrás.
  2. Una sola persona responsable: el coordinador de la finca, la wedding planner o un amigo con criterio. Los novios no deberían pasar la mañana mirando el radar.
  3. El criterio: con más de un 40–50 % de probabilidad de lluvia a la hora de la ceremonia, se activa el plan B. Duro, pero mejor que decidir bajo el chaparrón.

Un plan B activado a tiempo se nota poco; uno activado tarde se nota en todo el cronograma del día.

¿Cambio de plan de última hora? Con una web de boda podéis avisar a todos los invitados a la vez, sin cadenas de llamadas.

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Cuidad a los invitados bajo la lluvia

Los novios tienen paraguas de fotos; los invitados, tacones hundidos en el césped. Pensad en ellos:

Y si llueve… que llueva

Cuando el plan B está resuelto, la lluvia deja de ser enemiga. Algunas de las fotos más bonitas de boda existen gracias a un paraguas transparente y un fotógrafo con ganas. Los invitados recuerdan cómo se les cuidó, no el parte meteorológico. Y en muchas culturas, lluvia el día de la boda es señal de suerte: nadie ha podido demostrar lo contrario.

En resumen

Elegid un plan B que os guste de verdad, dejad decidido quién lo activa y a qué hora, preparad paraguas y caminos secos para los invitados y tened lista una forma rápida de avisar a todos si algo cambia. Con eso hecho, podéis mirar la previsión con curiosidad en vez de con miedo: salga sol o diluvie, la boda sale bien.

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